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Robo en el Hospital Fernández: cayó vendedor de equipos de terapia intensiva

Robo en el Hospital Fernández: vendían equipos de terapia intensiva por internet y cayeron en una trampa policial

Un hecho que expone la vulnerabilidad del patrimonio sanitario porteño terminó con un detenido en Caballito luego de que la Policía de la Ciudad organizara una operación de compra controlada para atrapar a quien intentaba vender equipamiento médico robado del Hospital Fernández. El caso enciende una señal de alerta sobre los controles internos en los centros de salud públicos de la Ciudad.

La trama comenzó con la atención de un empleado del hospital. Al recorrer una plataforma de ventas online, el trabajador detectó una publicación que ofrecía dos monitores multiparamétricos, dispositivos de alta complejidad utilizados en el área de Terapia Intensiva, por un precio de un millón de pesos. Al cotejar los números de serie con el inventario del establecimiento ubicado en Palermo, la coincidencia fue exacta: los equipos pertenecían al hospital público.

La denuncia se canalizó de inmediato hacia la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 14, que autorizó a los investigadores a coordinar un encuentro con el supuesto vendedor. La operación se montó con el propio denunciante como contacto y se concretó en una estación de servicio de avenida La Plata e Independencia, en pleno Caballito. Allí, los efectivos detuvieron al sospechoso en el momento de la transacción.

Pero lo que comenzó como un operativo por dos monitores derivó en un hallazgo más amplio. Durante el procedimiento, los agentes encontraron otros elementos de origen hospitalario que el detenido no pudo justificar: un monitor de latidos fetales, una bomba de vacío y diversos instrumentos médicos. El conjunto de los bienes recuperados, incluyendo un teléfono celular y una camioneta Chevrolet Spin azul secuestrada en el lugar, alcanzaría un valor estimado de nueve millones de pesos.

El detenido quedó a disposición de la Justicia. Según trascendió de fuentes vinculadas a la causa, el hombre registra antecedentes penales por hurto y violencia de género, lo que podría incidir en la definición de su situación procesal.

Más allá del operativo exitoso, el episodio abre interrogantes que la gestión sanitaria de la Ciudad no puede ignorar. ¿Cómo salieron del área de Terapia Intensiva equipos de semejante porte sin que se activara ninguna alarma interna? ¿Cuánto tiempo estuvieron fuera del hospital antes de que un trabajador los descubriera por casualidad en una plataforma de compraventa? La detección del robo no ocurrió por controles institucionales, sino por la iniciativa individual de un empleado. Eso, en sí mismo, es un dato que debería incomodar a las autoridades sanitarias.

El Hospital Fernández es uno de los principales centros de salud de la red pública porteña. Que equipamiento crítico de su Terapia Intensiva pueda ser sustraído y comercializado abiertamente en internet sin que los mecanismos de control lo adviertan habla de una debilidad en la gestión del patrimonio hospitalario que merece una respuesta institucional concreta, no solo una detención policial.